lunes, 29 de agosto de 2011

Proceso de escritura del proyecto narrativo (version II - FINAL)



El proceso no fue fácil. Nadie dijo que iba a serlo. Rondaban los comentarios sobre un proyecto narrativo del cual yo sabía muy poco. Sentía que me había perdido de algo. Por ejemplo, no entendía exactamente cuál era la consigna. Con el paso del tiempo y hablando del tema con algunos compañeros me dí cuenta de que no era la única que se sentía perdida. Así fui comprendiendo de qué se trataba la cuestión. Lo que no sabía era realmente cómo lo iba a abordar.
Pasaron los días y la incertidumbre me estaba invadiendo. No sabía como encarar el proyecto narrativo. Noté que me sentía más atraída por una ficción que por una crónica o una etnografía, pero tampoco quería descartar opciones. Se me ocurrió escribir algo sobre mi viaje a Europa o continuar alguno de los textos que ya tenía de antes pero en verdad nada de todo eso me terminaba de convencer hasta que tuve una gran idea.
Hacia mucho que quería hacer el curso del Arte de vivir y por cuestiones de tiempo, principalmente, no había podido realizarlo hasta el momento. Averigüé y me informaron que justo comenzaba un curso para esas fechas y que acomodando mis horarios podía hacerlo.
Fue entonces que se me ocurrió que mi proyecto narrativo podía estar relacionado con este proyecto personal. Así comencé el curso y escribí en un anotador todo aquello que observaba que ocurría, mis sentimientos, pensamientos, ideas o frases. Pensaba que con esto era suficiente pero luego me preguntaba, ¿qué es esto? ¿Una crónica, una etnografía o una ficción? Me parecía que no era nada de eso. Y estaba en lo cierto. Tenía la materia prima pero no el producto final. Debía tomar aquello que tenía frente a mí como recurso para desarrollar mi verdadera narración. De hecho lo que yo pensaba que era mi proceso de escritura, tampoco lo era. Debía pulir muchas cosas. Seguí las indicaciones de Emilia y Claudia al respecto. Tomé la idea de Campbell sobre la estructura del relato. Según éste está conformado por una separación, luego una iniciación y por ultimo un retorno. Es decir, se parte de una situación inicial en donde el héroe vive en la cotidianeidad. Luego pasa de lo conocido a lo desconocido, produciéndose una separación entre ambos mundos. En ese proceso, sufre una transformación y luego retorna para contarlo. Esto es lo que quise plasmar en mi historia, el tema del cambio y la transformación; el pasaje de una situación inicial a otra.
Por otra parte, Emilia me recomendó que leyera los textos del cuadernillo sobre China/Japón que se había utilizado años anteriores en la cátedra. Pude notar en cada uno de los textos, diferente formas de escribir sobre viajes a Oriente, relacionados un poco al tema de las diferentes culturas. Por ejemplo, en el texto Sendas de Oku de Matsu Basho había dibujos orientales y letras chinas y se relataba el viaje día a día. En otro como En China y en Occidente de Yuan Zuzhi puede notarse cierta ironía. El autor comienza diciendo que hay muchos puntos en común entre las costumbres occidentales y las orientales pero a lo largo del relato enumera una extensa cantidad de diferencias entre ellas. En este punto, coincido con lo expuesto por Ana, una alumna de la cátedra del año pasado que había subido a su blog unas notas sobre su texto y que Emilia me había propuesto echarles un vistazo.
Por otra parte, observé los textos de Umbrales y Fronteras que me habían recomendado: Quien soy yo para que en mi tu pienses, Los palacios de incienso, Peras en el viento y Contra la pared. Si bien no todos eran textos de ficción, todos se relacionaban con lo que yo estaba pensando hacer: un pasaje de lo conocido a lo desconocido. El viaje y más precisamente el interior, estaba muy presente. Lo mismo en cuanto al tema de los sueños, de los pensamientos, del encierro e incluso lo espiritual.
Leí también el texto de Eugen Herrigel llamado “Zen en el arte del tiro con arco”. Me sirvió para ver como el narrador cuenta su experiencia en la cual intenta descifrar el concepto del Zen y de la Doctrina Magna. Aparece la figura de un maestro que también podía relacionar con mi experiencia. En el relato aunque no se hace explicito, se puede deducir que el aprendiz sufre una transformación que pasa por comprender el sentido de este arte.
Paralelamente, elegí como autor del ensayo de Piglia a Antón Chéjov. Me fascina su forma de escribir en el que aparecen dos historias y predomina el suspenso. Se deja entrever cada vez más la historia oculta pero no se dice ni explica nada. Entre ambos relatos existe una tensión que de hecho no se resuelve. Eso era lo que yo quería lograr. Sembrar la semilla y que florecieran de ella las interpretaciones del lector.
Así surgió mi proyecto narrativo “Ciclos”, un texto de ficción en el que la narradora que es la propia protagonista, relata un viaje al interior de ella misma.
En el texto se hace presente el tema de la respiración y la meditación vinculado al curso que realicé durante el receso. En este sentido también incluí en el relato el nombre Dolores tal como se llamaba mi instructora para que el lector lo identificara y relacionara con la figura a la que se hacía referencia.
La idea era que el lector notara que quien cuenta la experiencia es una mujer de edad avanzada que permanece enferma en un hospital y está a punto de someterse a una operación. En esa situación crítica, la mujer se relaja y entra en un estado meditativo en el que imagina que vuela sobre un océano. La mujer cae en el mar y nada en contra de la corriente tratando de sobrevivir.
En ese viaje comprende y acepta que su enfermedad la está matando y que debe resignarse. Descubre al mismo tiempo que si bien debía despedirse del mundo en el que vivía, otro nuevo le daba la bienvenida. Debía tomar conciencia de que había cumplido su ciclo en el anterior. Aquí aparece el tema de la vida y la muerte e incluso el de un renacimiento.
A esto se debe la elección del titulo para el proyecto narrativo mediante el cual quise hacer referencia a los ciclos vitales y a los de la respiración.
En un principio, había elegido un final que no terminaba de convencer. Por eso opté por eliminar el momento del dialogo entre el doctor y su asistente y de alguna manera cerrar el relato sin resolver la tensión entre las dos historias. Queda en el lector sacar sus propias conclusiones.

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