lunes, 30 de mayo de 2011

Visita al Club Cultural Matienzo - Participación en un hecho cultural

Me dirigí una vez más hacia el espacio cultural elegido: el Club Cultural Matienzo. En esta ocasión ya no imaginando cómo sería el lugar o su historia, sino preguntándome y haciendo conjeturas sobre qué iba a suceder allí, esa noche.
Al Ingresar al Club me encontré con mis compañeros que estaban sentados bajo la luz ultravioleta y, una vez más, pude percibir ese clima de tranquilidad y comodidad. Me senté en un sillón junto a ellos y pude distenderme ya que el espacio era sumamente acogedor.
Unos minutos después decidí ir al piso de arriba, donde se estaba desarrollando una exposición de cuadernos. Al subir las escaleras, observé que, en el medio de una de las dos habitaciones, se encontraba una pareja sentada en una mesa, a punto de cenar. Los rodeaban cuatro paredes repletas de hojas de cuadernos con dibujos, garabatos, frases y escrituras.  A cada uno de los autores, Sonia Basch, Carla Flores, Adam Farchy y Marisol Gómez, le correspondía una pared en donde se hallaban todas sus obras. Exponían, allí, hojas que habían arrancado de sus cuadernos en los que tomaban apuntes y de vez en cuando dejaban volar su imaginación.
Todos estaban realmente muy buenos pero los que más me gustaron fueron los de Marisol Gómez. La mayoría estaban hechos con lápiz y lapicera. Se podían observar apuntes relativamente extensos de psicología, textos o formulas que ocupaban el centro de la hoja y que se encontraban enmarcados por increíbles figuras humanas y garabatos. También encontré en su pared, un dibujo en el que había una mujer pintada de color verde con pelo corto de color rojo rojo. Por su aspecto, me hizo acordar al personaje animado el Grinch. Su rostro no transmitía felicidad sino cierto estado de crisis y desequilibrio y además tenía la boca cocida. Atrás y por encima de sus cabellos, se asomaba un hombre con barba que sostenía en una mano una botella de whisky  y en la otra un porrón de cerveza. Me llamó muchísimo la atención por sus colores que lo distinguía del resto que lo rodeaban y por lo extremadamente real que parecía esa botella de Jack Daniel’s. Me pregunté el significado del dibujo y pensé que podía tratarse de una alcohólica a la que su inconciente, representado por el hombre, la estaba tentando a consumir alcohol. Desde este punto de vista, la boca cocida significaría la represión que experimentaba la mujer por el hecho de no satisfacer su deseo de consumir. Otro dibujo de la misma autora que me llamó la atención fue uno de un rostro de una mujer, hecho con lápiz, que parecía un tatuaje. Podía imaginármelo en la piel de una persona.
En la pared enfrentada a ésta se podían observar dibujos que se caracterizaban por ser más estrambóticos. Podían observarse monstruos simpáticos, entre otras cosas. Por lo general, todos los colores invadían esas hojas y gran cantidad de frases acompañaban a los dibujos pintados con marcadores. En la tercera pared habían unos pocos esbozos de rostros y figuras humanas muy bien logrados y en la última, la cuarta, se repetían dibujos hechos principalmente en lápiz y lapicera. Ahí encontré otro dibujo que me llamó la atención. Las consignas dadas en la materia Lenguaje Fotográfico se encontraban inmersas en un dibujo de una habitación. Esto me pareció muy interesante ya que el dibujo y los apuntes se encontraban completamente fusionados como formando una unidad.  Pensé en que si se las separara, ninguna tendría el mismo sentido ni lograrían el mismo efecto.
Una vez hecha la recorrida, decidimos bajar y nos sentamos cerca del escenario en donde comimos algo mientras esperábamos que llegara la banda que iba a tocar esa noche. Había muy poca gente pero a medida que pasaba la noche, veíamos sujetos ingresar al Club. Por lo general, tenían un estilo bohemio pero no fue algo en lo que presté demasiada atención. Por el contrario, me percaté de un detalle: ya no estaba el cuadro del conejo que tanto me había intrigado en la primera visita.
Al rato, subieron al escenario una mujer y cuatro hombres y apareció toda la gente, como por arte de magia. Cada vez que miraba a mi alrededor, observaba que más y más personas se acercaban. Claramente, era la banda que había llegado. Ella tenía puesto un vestido corto con estampado, su cabello era claro y ondulado y usaba unos anteojos bastante llamativos. Los hombres, por su parte, estaban vestidos de manera más clásica e informal.
Al cabo de unos minutos, comenzaron a tocar: la mujer cantaba en francés y la acompañaban los cuatro músicos. Bailaba al compás de la música y le proponía al público que también lo hiciera. Así, algunos comenzaron a bailar mientras otros escuchaban con atención y tomaban un trago. La mujer tenía un tono de voz agradable y la música, por su ritmo, era alegre y divertida. Resultaba inevitable no moverse al escucharlos. Nos quedamos disfrutando del espectáculo y para el final, sabiendo que debíamos madrugar al día siguiente y que ya era tarde, llegamos a la conclusión de que era el momento de emprender la vuelta.  

Historia del Club Cultural Matienzo - Tercera versión

Sería interesante narrarles cómo fue creciendo este espacio cultural alternativo llamado Club Cultural Matienzo. Estuvimos hablando con uno de los socios, integrante de la comisión directiva y nos contó un poco acerca de la historia de este lugar. Cabe destacar que su función dentro del Club es de gran importancia ya que está muy involucrado con el proyecto. Coordina el departamento de arte, el de diseño y el de prensa/ comunicación/ difusión. Participa en la radio colmena como colaborador y a su vez es uno de los conductores del programa “Pica y Sigue” que transmite la radio. Por lo general, forma parte de la producción de proyectos, sobre todo de festivales interdisciplinarios y está íntimamente ligado a lo que se refiere al mantenimiento, infraestructura y diseño espacial de la casa.
El Club Cultural Matienzo tiene sus orígenes en el año 2008, tres años atrás, al inaugurarse en una casa antigua ubicada en el barrio de Belgrano o por qué no, de Palermo o Colegiales. Para ser más precisa, ya que con el barrio no puedo serlo, la dirección es Matienzo 2424.  Desde aquel momento hasta el día de hoy, el Club se fue desarrollando, cada vez más, en esta casona compuesta por dos pisos y una terraza y construída en el año 1922.
Este integrante de la comisión directiva nos contó que todo comenzó como un proyecto de un grupo de cinco socios, amigos desde hacía mucho tiempo. Cuatro se conocían desde la adolescencia y el quinto era amigo de uno de ellos. Una socióloga, un abogado, un especialista en sistemas, un cocinero y un artista visual lo componen. Tres de ellos estaban realizando un proyecto socio-cultural llamado International Student Network Buenos Aires destinado a estudiantes extranjeros. Principalmente, realizaban fiestas, jornadas de cine argentino subtitulado y torneo de fútbol. Los otros dos integrantes también estaban involucrados en una productora de “cultura alegre” llevando a cabo fiestas y proyectos de arte. Ambos estaban necesitando de un espacio en donde desarrollar estos emprendimientos por lo que decidieron compartir un mismo lugar. Al cabo de un año, fueron abandonando sus proyectos originales al pensar en algo superador y ahí surgió Matienzo.
Luego se fue incorporando una mayor cantidad de personas y hoy, se comprometen con el proyecto tanto contratados como voluntarios que se acercan al Club interesados por la propuesta, formando así un equipo de trabajo de sesenta personas.
Nos comentó que en la búsqueda de ese espacio, apareció esta casa antigua que estaba en muy mal estado pero que los había enamorado. Para realizar las refacciones necesarias tuvieron muchas perdidas de dinero ya que al principio los ingresos eran muy reducidos. Con gran esfuerzo y gracias a la ayuda de amigos y voluntarios que se acercaban a colaborar y a hacer donaciones, lograron restaurarla. De a poco fueron organizando eventos y esos fueron los primeros pasos.
Hoy en día el Club Cultural Matienzo brinda un espacio de gestación de ideas y proyectos a través de los cuales los artistas y aquellos interesados, pueden transformarse en gestores y productores de sus propios eventos. Gracias a esta posibilidad de concebirse como un espacio de creación y producción artística y de difusión de artistas, el Club fue incorporando mayor cantidad de actividades y actualmente se llevan a cabo eventos, ferias, exposiciones, ciclos y festivales de música, cine y teatro. También se desarrollan actividades de formación: cursos y talleres y una radio llamada Radio Colmena, a través de la cual transmiten programas diarios como “Plácido Domingo”,  “Juanita Juanita”, entre otras. A través de su blog, el CCM, abre la convocatoria para que aquellos interesados envíen sus producciones y se presente, así, la posibilidad de formar parte del staff. Además, se puede encontrar en el sitio, la cartelera de eventos e información sobre estos talleres, cursos y actividades.
El Club está orientado a un público conformado en mayor medida por jóvenes, interesados en el arte. Por las noches, deja abiertas sus puertas y se convierte en un lugar en donde los jóvenes pueden ir con su grupo de amigos a comer y tomar algo, mientras disfrutan del cálido y artístico ambiente. Los particulares murales que se pueden encontrar tanto en el frente de la casa, como en su interior, en la terraza, cautivan la atención de sus visitantes.
Nos comentó, además, que Matienzo superó ampliamente sus expectativas. Están sorprendidos por su crecimiento y por el lugar que ocupa hoy en el circuito independiente. Según sus palabras: Fuimos como muy día a día queriendo más, empezamos queriendo bastante y haciendo poquito, y ahora hacemos mucho y queremos mucho más”
Si hay algo que no cambió en Matienzo en todo este tiempo, fue su característica hogareña. Surgió entre un grupo reducido de personas pero estrechamente relacionadas entre sí, unidas por la amistad. Hoy, convertido ya en algo mucho más grande e involucrando mayor cantidad de sujetos, propone un espacio en donde los visitantes se encuentren cómodos y sientan cierto grado de familiaridad. Como ellos dicen, no reciben consumidores, sino huéspedes. La idea fue, desde siempre, crear un espacio en el que las actividades se desarrollaran en un contexto distendido, cómodo y acogedor. Y esto se ha logrado: uno percibe una sensación de comodidad al encontrarse rodeado de gente con buena vibra y envuelto en una música placentera que inunda el espacio. Durante el rato que uno pasa allí, se siente realmente como en su propia casa.

domingo, 22 de mayo de 2011

Historia del Club Cultural Matienzo - Segunda versión

Sería interesante narrarles cómo fue creciendo este espacio cultural alternativo llamado Club Cultural Matienzo. Tiene sus orígenes en el año 2008, tres años atrás, al inaugurarse en una casa antigua ubicada en el barrio de Belgrano o por qué no, de Palermo o Colegiales. Para ser más precisa, ya que con el barrio no puedo serlo, la dirección es Matienzo 2424.
Desde aquel momento hasta el día de hoy, el Club se fue desarrollando, cada vez más, en esta casona compuesta por dos pisos y una terraza y construída en el año 1922. Comenzó como un proyecto de un grupo de amigos que lograron llevarlo a cabo y al que se fue incorporando luego, una mayor cantidad de personas. Hoy, se comprometen con el proyecto tanto contratados como voluntarios que se acercan al Club interesados por la propuesta, formando así un equipo de trabajo de más de veinte personas.
Se brinda un espacio de gestación de ideas y proyectos a través de los cuales los artistas y aquellos interesados, puedan transformarse en gestores y productores de sus propios eventos. Gracias a esta posibilidad de concebirse como un espacio de creación y producción artística y de difusión de artistas, el Club fue incorporando mayor cantidad de actividades y actualmente se llevan a cabo eventos, ferias, exposiciones, ciclos y festivales de música, cine y teatro. También se desarrollan actividades de formación: cursos y talleres y una radio llamada Radio Colmena, a través de la cual transmiten programas diarios como “Plácido Domingo”,  “Juanita Juanita”, entre otras. A través de su blog, el CCM, abre la convocatoria para que aquellos interesados envíen sus producciones y se presente, así, la posibilidad de formar parte del staff. Además, se puede encontrar en el sitio, la cartelera de eventos e información sobre estos talleres, cursos y actividades.
El Club está orientado a un público conformado en mayor medida por jóvenes, interesados en el arte. Por las noches, deja abiertas sus puertas y se convierte en un lugar en donde los jóvenes pueden ir con su grupo de amigos a comer y tomar algo, mientras disfrutan del cálido y artístico ambiente. Los particulares murales que se pueden encontrar tanto en el frente de la casa, como en su interior, en la terraza, cautivan la atención de sus visitantes.
Si hay algo que no cambió en Matienzo en todo este tiempo, fue su característica hogareña. Surgió entre un grupo reducido de personas pero estrechamente relacionadas entre sí, unidas por la amistad. Hoy, convertido ya en algo mucho más grande e involucrando mayor cantidad de sujetos, propone un espacio en donde los visitantes se encuentren cómodos y sientan cierto grado de familiaridad. Como ellos dicen, no reciben consumidores, sino huéspedes. La idea fue, desde siempre, crear un espacio en el que las actividades se desarrollaran en un contexto distendido, cómodo y acogedor. Y esto se ha logrado: uno percibe una sensación de comodidad al encontrarse rodeado de gente con buena vibra y envuelto en una música placentera que inunda el espacio. Durante el rato que uno pasa allí, se siente realmente como en su propia casa.

Historia del Club Cultural Matienzo - Primera versión

Sería interesante narrarles cómo fue creciendo este espacio cultural alternativo llamado Club Cultural Matienzo. Tiene sus orígenes en el año 2008, tres años atrás, al inaugurarse en una casa antigua ubicada en el barrio de Belgrano o por que no, de Palermo o Colegiales. Hoy en día todo vale. Para ser más precisa, ya que con el barrio no puedo serlo, la dirección es Matienzo 2424.
Desde aquel momento hasta el día de hoy, el Club se fue desarrollando cada vez más allí, en esta casona de tres pisos, construída en el año 1922. Comenzó como un proyecto de un grupo de amigos que lograron llevarlo a cabo y al que se fue incorporando luego, mayor cantidad de personas. Hoy, se comprometen con el proyecto tanto personas contratadas como voluntarios que se acercan al Club interesados por la propuesta, formando así un equipo de trabajo de más de veinte personas.
Se brinda un espacio de gestación de ideas y proyectos a través de los cuales los artistas y aquellos interesados, puedan transformarse en gestores y productores de sus propios eventos. Gracias a esta posibilidad de concebirse como un espacio de creación y producción artística y de difusión de artistas, el Club fue incorporando mayor cantidad de actividades hasta el punto de que hoy ofrece eventos, ferias, exposiciones, ciclos y festivales de música, cine y teatro. También se desarrollan actividades de formación: cursos y talleres y una radio llamada Radio Colmena, a través de la cual se llevan a cabo programas diarios como “Plácido Domingo”,  “Juanita Juanita”, entre otras.
Si hay algo que no cambió en Matienzo en todo este tiempo, fue su característica hogareña: desde un principio cuando surgió entre un grupo reducido de personas pero estrechamente relacionadas entre sí, unidos por la amistad, hasta hoy, convertido ya en algo mucho más grande, que involucra mayor cantidad de personas que se van incorporando al proyecto y que aún sigue creciendo. Como ellos dicen, no reciben consumidores, sino huéspedes. La idea fue, desde siempre, crear un espacio en el que las actividades se desarrollaran en un contexto distendido, cómodo y acogedor. Y esto se ha logrado: uno percibe una sensación de comodidad al encontrarse rodeado de gente con buena vibra y envuelto en una música placentera que inunda el espacio. Durante el rato que uno pasa allí, se siente realmente como en casa.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Proceso de escritura del texto "Inolvidable"

Mi texto, “Inolvidable” comenzó siendo una historia demasiado ideal, como me hizo notar Emilia. Todo era perfecto y no sucedía nada fuera de lo normal. Todo era muy lineal, equilibrado, no había un desorden ni altibajos. No había ningún conflicto que generara un desequilibrio de la situación inicial. Por lo general, el lector espera la resolución de un conflicto o que suceda “algo” en la historia pero aquí no se daba.

Por eso decidí agregarle a la historia, una situación de conflicto. La situación que se relataba era una reconciliación, que de hecho suele ser una situación de discusión de bastante tensión. La historia en este caso, en esta segunda escritura, tiene una situación de tensión al principio, cuando la mujer abre la puerta de su casa descuidadamente y no ve a nadie afuera y luego la tensión aparece en el hecho del conflicto con esa persona tan especial para ella.

Luego de esta reescritura, Emilia me indicó que sería interesante, aplicar lo visto en el ensayo de Piglia respecto a la historia oculta (primera y segunda historia). Es por esto que comencé a agregar desde el principio, ciertos pensamientos de la narradora que no daban información sino que generaban intriga como por ejemplo “Es que ya no podía ver por el agujerito de la puerta y todavía no me acostumbraba a esa nueva vida”. Para el final de la historia, narra: “Finalmente, nos miramos otra vez, ahora con una sonrisa en mi rostro, me tomó del brazo y me ayudó a ubicarme en la silla” y “Después de la tragedia, nada me alegraba la vida”. A partir de estas frases, el lector puede pensar que se trata de una silla de ruedas y aparece una historia de una tragedia que durante todo el relato se mantuvo oculta. Así, la primera historia tiene que ver con el hecho de la reconciliación entre los dos sujetos y la historia oculta, tiene que ver con la situación de la mujer referida a esa tragedia.

Se generan interrogantes en el lector: ¿Qué le sucedió?, ¿La silla a la que hace referencia, era una silla de ruedas o una silla que estaba afuera, en el jardín? ¿Si estaba en silla de ruedas, a qué se debía? ¿Tenía que ver con esa tragedia que comentaba? ¿Esa tragedia fue un accidente, un robo o qué? Esas respuestas, en el texto no se encontrarán ya que el texto narrativo no explica, solo representa y describe. Todo quedará en la imaginación del lector.

Inolvidable - Tercera versión

El sonido del timbre interrumpió mis pensamientos. No se me ocurría quien podía ser, yo no esperaba a nadie. Distraída y abstraída en mis propios pensamientos abrí automáticamente la puerta que daba al jardín, sin ningún tipo de precaución. Es que ya no podía ver por el agujerito de la puerta y todavía no me acostumbraba a esa nueva vida. Me di cuenta que no había nadie. Salí de la casa, un poco temerosa al darme cuenta de lo que había hecho y me topé con eso. Un ramo de flores gigante estaba delicadamente apoyado en el pasto. Me acerqué a ellas para olerlas y tocarlas. Eran las flores más coloridas y aromáticas que había visto en mi vida. Eran tan extravagantes. Me costó mucho alcanzar el ramo pero cuando logré hacerlo, lo tuve en mis brazos como una madre a su hijo recién nacido. Tenía miedo de tocarlas porque sentía que las rompería y era lo que menos quería. Últimamente sentía que todo era frágil como yo. Pero me animé. Los pétalos de las rosas, eran más suaves que la seda. Nunca me habían regalado un ramo de flores tan hermoso y es que en realidad, nunca me habían regalado flores. Nadie sabía cuánto me gustaban en verdad. Solo una persona lo sabía y por eso estaba segura de quién me las había enviado… y por qué. Cerré los ojos, me aferré al ramo y comencé a dar vueltas en círculo. Cualquiera hubiera dicho que estaba completamente loca y hubiese tenido razón, pero no me importaba porque de hecho, lo estaba disfrutando. Era como si un tornado de aromas girara a mí alrededor y yo, me encontrara en el ojo de la tormenta. Inevitablemente y como si lo hubiera deseado, me dejé caer y fue recién en ese momento que, acostada entre los yuyos y luego de unos minutos, pude abrir los ojos. Él estaba ahí, contemplándome desde arriba ¡Había estado observándome todo el tiempo y yo ni lo había notado! Me puse roja como un tomate. Nos miramos un buen rato sin decirnos nada. Yo simulaba estar enojada, aunque, la verdad, se me hacia difícil. “Feliz cumpleaños… aunque estés enojada conmigo… bueno, creí que te gustaría recibir algo así en este día.” Me dijo, como suplicando que lo perdonara. Todo el amor que sentía por él me inundó el cuerpo pero no pude decir nada. La noche anterior después de discutir por teléfono y haberle cortado la llamada, desconecté los teléfonos y apagué el celular y la computadora para que ni apareciera. Claramente, estaba siendo un poco exagerada. Tenía que hacerlo sufrir un poco pero hasta ahí había llegado mi enojo. Le pedí que me ayudara a levantarme y en cuanto lo tuve cerca, lo besé. Creo que ese beso valió más que un “te perdono” y no hicieron falta palabras para  agradecerle y demostrarle cuánto me había gustado su regalo. Finalmente, nos miramos otra vez, ahora con una sonrisa en mi rostro, me tomó del brazo y me ayudó a ubicarme en la silla. Nos quedamos en el jardín todo el día. Jugamos a adivinar, con los ojos cerrados, el nombre de la flor con la que uno le hacia caricias en el rostro al otro. ¡Nos reímos tanto! Así estuvimos todo el día, hasta que comenzó a oscurecer. Nunca voy a olvidar ese día. Después de la tragedia, nada me alegraba la vida. Todos los días eran iguales, grises y tristes. Nada me motivaba. Hasta que apareció él y todo cambió. Ese cumpleaños, fue el mejor día de mi vida y gracias a él pude volver a sonreír.

Inolvidable - Segunda versión


El sonido del timbre interrumpió mis pensamientos. No se me ocurría quien podía ser, yo no esperaba a nadie. Distraída y abstraída en mis propios pensamientos abrí automáticamente la puerta que daba al jardín, sin ningún tipo de precaución. Me di cuenta que no había nadie. Camine unos pasos hacia afuera de la casa, un poco temerosa al darme cuenta de lo que había hecho y me topé con eso. Un ramo de flores gigante estaba delicadamente apoyado en el pasto. Me acerqué a ellas para olerlas y tocarlas. Eran las flores más coloridas y aromáticas que había visto en mi vida. Eran tan extravagantes. Sostenía el ramo gigante en mis brazos como una madre a su hijo recién nacido. Tenía miedo de tocarlas porque sentía que las rompería y era lo que menos quería…pero me animé. Los pétalos de las rosas, eran más suaves que la seda. Nunca me habían regalado un ramo de flores tan hermoso y es que en realidad, nunca me habían regalado flores. Nadie sabía cuánto me gustaban en verdad. Solo una persona lo sabía y por eso estaba segura de quién me las había enviado… y por qué. Cerré los ojos, me aferré al ramo y comencé a girar. Era como si un tornado de aromas girara a mí alrededor y yo, me encontrara en el ojo de la tormenta. Un poco mareada me dejé caer y fue recién en ese momento que, acostada entre los yuyos y luego de unos minutos, pude abrir los ojos. Él estaba ahí, contemplándome desde arriba ¡Había estado observándome todo el tiempo y yo ni lo había notado! Me puse roja como un tomate. Nos miramos un buen rato sin decirnos nada. Yo simulaba estar enojada, aunque, la verdad, se me hacia difícil. “Feliz cumpleaños… aunque estés enojada conmigo… bueno, creí que te gustaría recibir algo así en este día.” Me dijo, como suplicando que lo perdonara. Todo el amor que sentía por él me inundó el cuerpo pero no pude decir nada. ¡Me había dejado plantada la noche anterior para quedarse con sus amiguitos jugando a la play! Eso me había molestado tanto. La noche anterior después de discutir por teléfono y haberle cortado la llamada, desconecté los teléfonos y apagué el celular y la computadora para que ni apareciera. Claramente, estaba siendo un poco exagerada. Tenía que hacerlo sufrir un poco pero hasta ahí había llegado mi enojo. Muda, me levanté de un salto y lo besé. Creo que ese beso valió más que un “te perdono” y no hicieron falta palabras para  agradecerle y demostrarle cuánto me había gustado su regalo. Finalmente, nos miramos otra vez, ahora con una sonrisa en mi rostro, nos abrazamos y nos recostamos en el pasto. Jugamos a adivinar, con los ojos cerrados, el nombre de la flor con la que uno le hacia caricias en el rostro al otro. ¡Nos reímos tanto! Así estuvimos todo el día, hasta que comenzó a oscurecer. Nunca voy a olvidar ese día, fue el mejor cumpleaños de mi vida. Y él, nunca más me dejó plantada.

Inolvidable - Primera versión


Jamás podré olvidar ese día. Estaba en mi casa y recién me había levantado. Pensaba en él y en mí, mientras tomaba el desayuno. Pensaba en nosotros. De repente, el sonido del timbre interrumpió mis pensamientos. No se me ocurría quien podía ser, yo no esperaba a nadie. Distraída y abstraída en mis propios pensamientos de adolescente enamorada abrí automáticamente la puerta que daba al jardín, sin ningún tipo de precaución. Me di cuenta que no había nadie. Camine unos pasos hacia afuera de la casa, un poco temerosa al darme cuenta de lo que había hecho y me topé con eso. Un ramo de flores gigante estaba delicadamente apoyado en el pasto. El miedo desapareció inmediatamente. Me acerqué a ellas para olerlas y tocarlas. Eran las flores más coloridas y aromáticas que había visto en mi vida. Eran tan extravagantes. Sostenía el ramo gigante en mis brazos como una madre a su hijo recién nacido. Tenía miedo de tocarlas porque sentía que las rompería y era lo que menos quería…pero me animé. Los pétalos de las rosas, eran más suaves que la seda. Nunca me habían regalado un ramo de flores tan hermoso y es que en realidad, nunca me habían regalado flores. Nadie sabía cuánto me gustaban en verdad. Solo una persona lo sabía y por eso estaba segura de quién me las había enviado… y por qué. Cerré los ojos, me aferré al ramo y comencé a girar. Era como si un tornado de aromas girara a mí alrededor y yo, me encontraba en el ojo de la tormenta. Un poco mareada me dejé caer y fue recién en ese momento que, acostada entre los yuyos y luego de unos minutos, pude abrir los ojos. Él estaba ahí, contemplándome desde arriba ¡Había estado observándome todo el tiempo y yo ni lo había notado! Me puse roja como un tomate. Nos miramos un buen rato sin decirnos nada hasta que me dijo: “Feliz cumpleaños…creí que te gustaría recibir algo así en este día.” Y sonrió. Todo el amor que sentía por él me inundó el cuerpo y no pude decir nada. Muda, me levanté de un salto y lo besé. Creo que ese beso valió más que un “gracias” y no hicieron falta palabras para demostrarle cuánto me había gustado su regalo. Finalmente, nos miramos otra vez, nos abrazamos y nos recostamos en el pasto. Jugamos a adivinar, con los ojos cerrados, el nombre de la flor con la que uno le hacia caricias en el rostro al otro. ¡Nos reímos tanto! Así estuvimos todo el día, hasta que comenzó a oscurecer. Nunca voy a olvidar ese día, fue el mejor cumpleaños de mi vida.

lunes, 9 de mayo de 2011

Visita al Club Cultural Matienzo

El Club Cultural Matienzo, ubicado en el barrio de Belgrano, es un espacio en donde se desarrollan gran cantidad de actividades como talleres, cursos, espectáculos de música, cine y radio. Cuenta con una planta baja, a la que se accede entrando por la gran puerta negra y atravesando luego un telón del mismo color. Allí podemos encontrar una barra, mesas, un sillón y un escenario. Subiendo las escaleras, nos encontramos con el baño, que por cierto es mixto (para hombres y mujeres), dos habitaciones con un sillones, sillas, mesas y un balcón que da a la calle Matienzo. Si continuamos subiendo, llegamos a la terraza, donde, en un cuartito cerrado, se lleva adelante una radio.
La planta baja, oscura, estaba iluminada tan solo por una luz ultravioleta que alumbraba el sector de las mesas cercanas al escenario. Algo de luz llegaba también de la cocina ubicada detrás de la barra. Se podía observar cintas de papel blanco pegadas a las paredes, dibujando formas abstractas, rectas y estructuradas que brillaban por el efecto de la luz ultravioleta. En la parte donde se encontraba el escenario, se podían observar dibujos de triángulos, cruces y corazones. Además se observaba en uno de los laterales, la silueta de una mujer. También se encontraba en este sector, un cuadro que debido a la baja luminosidad del salón, era difícil de observar con detenimiento pero a simple vista un conejo como si fuera un humano, con piernas y brazos, llamaba poderosamente la atención por su apariencia siniestra.
El primer piso, a diferencia de la planta baja, se encontraba más iluminado y las paredes eran completamente blancas. Se podían observar distribuidas por las habitaciones, sillas y mesas y un confortable sillón negro en una de ellas. En esa misma habitación había un balcón, el cual, en esta ocasión, permanecía cerrado. Los pisos eran de madera y los techos relativamente altos.  Dentro del baño había tres compartimientos y las puertas, pintadas de color rojo, estaban fuera de su lugar. Era para uso tanto de mujeres como para hombres.
Subiendo las empinadas escaleras llegamos a la terraza, la cual estaba poco iluminada. Se podían reconocer grafittis y dibujos pintados sobre las paredes. Allí estaba el pequeño cuarto en donde unos chicos desarrollaban su programa de radio. Unas bolas espejadas colgaban de un techito, dándole a la terraza, la apariencia de una pista de baile.
Cuando llegamos al Club, pasadas las seis de la tarde de un día domingo, todavía no había abierto sus puertas, por lo que tuvimos que esperar en la calle. Luego de un rato regresamos y en ese momento pudimos entrar. Emprendimos la recorrida para conocer el lugar. Eran las ocho de la noche, aproximadamente, de un día domingo y estábamos en la planta baja escuchando la placentera música que inundaba el ambiente, cuando un hombre acompañado de una mujer, subió al escenario y comenzó a hacer su prueba de sonido. Luego ambos se retiraron y otro sujeto subió al escenario con las mismas intenciones, hacer su prueba de sonido. Se trataba de Osvaldo Ciccioli y Claudio H., dos argentinos residentes en Madrid que esa noche darían un show musical. El primero era un cantante popular mendocino y el segundo proponía una fusión de reggae, funk, jazz y música latina.
En lo personal, al ingresar me llamó la atención, en la planta baja, el efecto que la luz ultravioleta producía sobre las tiras de papel pegadas a la pared. Ante la oscuridad casi plena de este sector de la casa antigua, el brillo de las formas abstractas generaba un efecto interesante. Además me creó gran intriga el cuadro del conejo ya que no pude apreciar todos los detalles: ¿Qué hacía el conejo? ¿Por qué tenía guantes? ¿Quién pintó esta obra de arte? ¿Qué aparecía en el cuadro, además del conejo? Luego me llamó poderosamente la atención, el cambio brusco de luminosidad entre la planta baja y el primer piso. Se generaban dos ambientes completamente diferentes entre sí, estando en el mismo lugar. El baño “unisex” también me llamo la atención y el hecho de que no estuvieran las puertas en su lugar me creo el interrogante de ¿Entran hombres y mujeres y no se cierran las puertas? El baño, que implica un lugar de intimidad, acá parecía ser todo lo contrario. En cuanto a la amplia y oscura terraza, me dio curiosidad lo que sucedía dentro del cuartito de la radio. Me fui intrigada también respecto a los dibujos en las paredes que tampoco pude apreciar con claridad. El lugar en sí, me encantó. Tiene las características de una casa antigua porque de hecho lo es. Ofrece gran cantidad de espacios, todos relativamente amplios, diferentes unos a otros lo cual está bueno. No sabía bien con qué nos íbamos a encontrar en esta primera visita. Creí, y mis compañeros tambien, que encontraría más actividades desarrollándose al mismo tiempo: bandas, exposiciones y cine, por ejemplo, pero entendí que se llevan a cabo diferentes actividades cada día y que está abierto todos los días. Llegué también a la conclusión con mis compañeros, que las actividades por lo general se dan a la noche, mientras que nosotros pensábamos que a la tarde, a partir de las seis cuando abre el lugar, ya estarían en funcionamiento otras actividades. Además fuimos los primeros en llegar y durante el tiempo que estuvimos allí, ingresó al lugar un grupo reducido de personas. De todas maneras, fue una experiencia agradable y esperamos que en nuestra próxima visita podamos explorar con mayor detenimiento este Club Cultural Matienzo y participar en sus actividades.