25 de Julio de 2011 – Primer día
Estaba ansiosa y con muchas ganas de arrancar el curso. Levantarme temprano era lo que menos me gustaba. Llegué, era temprano. Allí se encontraban unas pocas personas y había un clima tranquilo y agradable. Eran las 9:15 am y tenía mucho sueño. El lugar estaba ubicado en una galería de Barrio Norte, en el primer piso. Se ingresaba por una puerta de vidrio y ésta daba a una habitación bastante amplia con piso flotante y dos ventanales que daban a dos balconcitos respectivamente. Contra una pared había un sillón blanco. Se podían observar unas bibliotecas en donde habían colocado velas, fotos y otros adornos. Entre estas cosas se encontraba también un equipo de música. En el suelo se hallaban ubicadas unas sillitas con almohadones y mantas. Las mismas formaban un semicírculo alrededor del sillón. Una música oriental se escuchaba de fondo. Fueron llegando más personas, cada uno con su botellita de agua. Me senté en una de las sillitas, cerré los ojos y me relaje escuchando el sonido de la música.
Dolores, la instructora, comenzó la clase, nos dio un cartelito a cada uno con nuestros nombres y nos indicó que debíamos presentarnos. Para eso, íbamos a saludar a cada uno diciendo nuestro nombre y a continuación la frase "te pertenezco". Para mí era algo un tanto extraño y gracioso. Decirle algo así a un completo desconocido me hacía ruido. Creo que a todos nos pasó lo mismo.
Luego nos pusimos en pareja y nos presentamos mutuamente. María era una abogada de 43 años de cabellos enrulados de un color castaño claro. Tenía ojos marrones y piel rosada. Parecía más joven y era muy simpática. Me contó que venía al curso por curiosidad, como yo.
Meditación: me sentía muy relajada, escuchaba los sonidos que me rodeaban. Tomaba conciencia de mi cuerpo. Por un momento me sentí en otro lugar. Mi cuerpo estaba inmóvil pero relajado. Sentí armonía y tranquilidad...
Dolores nos trajo una frutilla a cada uno. Eran casi las 12 del mediodía y de repente tenía hambre. Quería comérmela! Miramos la frutilla detalladamente. Cerramos los ojos, sentí la frutilla en mis manos y luego sobre mis labios. Era una sensación muy agradable. Podía percibir el aroma de la frutilla. Le di un mordisco y sentí su sabor en mi boca. Nunca había comido algo de esa manera. ”Estar al 100% siempre”
En general, este día sentí angustia pero también tranquilidad relajación.
Tres preguntas para reflexionar: ¿Qué es lo que más quiero en la vida? ¿Cuáles son las cosas que más me molestan? ¿Cuáles son mis expectativas del curso?
Isabel, una compañera, contó su situación. Su mala relación con su hijo que ahora estaba enfermo. Me sentí mal.
Nos despedimos y emprendí la vuelta a mi casa. Debía prepararme para ir a trabajar. Cuando salí a la calle y vi que llovía no lo podía creer. Parecía otro día completamente diferente ya que no había notado que durante esas horas se había largado.
Me dolía mucho la cabeza, me sentía abombada.
Tarea: pensar para el día siguiente la respuesta a la siguiente pregunta:¿Por qué cosas tomamos responsabilidad y por qué cosas no tomamos responsabilidad?
Notita: Tomar mucha agua y no comer nada que haya tenido ojos anteriormente (carne de vaca ni de cerdo, pollo, pescados, embutidos). Evitar alcohol y cafeína.
“Cuando uno planea un viaje es porque se quiere ir de donde está y comienza a imaginar ese lugar a donde se va a dirigir. Se sube al avión y viaja incomodo y molesto. Odia viajar en avión. Se pone ansioso y quiere llegar ya. Una vez que llega, recién ahí la pasa bien y está feliz. Una vez dicho esto, tengan en cuenta que este curso es un viaje en avión.” “En el campo de la mente, lo que resiste, persiste.”
26 de Julio de 2011 – Segundo día
Nos pusimos de a dos y le contamos al otro lo que habíamos pensado sobre la pregunta de tarea. Teresita, una mujer mayor, muy risueña y simpática me comentó que ella toma responsabilidades en función de ser una buena madre. Me contó una anécdota; Ella era amante de las plantas y odiaba a los caracoles porque se las arruinaba. Los quería matar pero como era semana santa, los puso en una bolsa y se los tiró al vecino. Ella dice que nunca tomó responsabilidades en cuanto a su alimentación y se arrepiente por eso.
“Debemos estar al 100 % con las cosas. Somos responsables de lo que hacemos pero también somos responsables de lo que no hacemos.”
Respiramos con Pranayama en tres posiciones. Luego cantamos el OM y sentimos las vibraciones. Las vibraciones que se producen con la A se sienten en la panza. La O, en el pecho y la M en la cabeza.
Las personas tienen dos lados: uno positivo y uno negativo. Las personas debido a estos dos polos se atraen y se repelen constantemente. No vemos los dos lados al mismo tiempo, sino que vemos uno a la vez. Las personas no cambian, debemos aceptarlas como son. Somos como somos en un momento dado y hay que aceptar al otro tal cual es. “No reaccionar, sino que aceptar para luego actuar.”
Hicimos un círculo y nos sacudimos, era bastante placentero. Tomábamos envión desde un costado, girábamos hacia nuestro otro lado y al llegar gritábamos “JA!“
Nos acostamos en el piso y empezamos a reírnos forzadamente. De repente todos estábamos tentados. Las risas eran contagiosas. Fue muy liberador y muy gracioso. Nos quedamos acostados un rato con los ojos cerrados y tomamos conciencia de nuestro cuerpo. La tranquilidad me inundó. Cuando me di cuenta, ya era la hora de irse y una vez más, tenía sueño y dolor de cabeza. Nos despedimos hasta el día siguiente.
Tarea: pensar la siguiente pregunta: ¿Qué necesito para ser feliz? ¿Cuándo va a ser eso?
27 de Julio de 2011 – Tercer día
Me bañe a la mañana y tenía mucha mas energía que los días anteriores.
Nos pusimos de a dos y pensamos sobre la pregunta de tarea. María, me dijo que necesitaba paz y tranquilidad. Su respuesta estaba más vinculada a su trabajo como abogada. A mí, la pregunta me hace ruido.
Hicimos respiración con pranayama en tres posiciones. Con los ojos cerrado, nos relajamos formando círculos con la cabeza. Giramos en un sentido y luego en otro.
Hicimos ejercicios de yoga y estiramiento. Corrimos de un lado a otro, y luego bailamos. Fue muy gracioso, todos estaban alegres. Felices. La felicidad está en uno. Separar objetivos de la felicidad.
Respiramos con las técnicas que habíamos aprendido y otra nueva. Una grabación decía SOU –JAM. Con el SOU nos indicaba que debíamos inhalar y con el JAM que debíamos exhalar. Así, nos marcaba el ritmo de la respiración. Durante el proceso se me entumecieron los labios. Tenía mucha sed. Un hormigueo que comenzó en mis manos y pies luego se expandió por todo mi cuerpo. Sentí fuego adentro mío y no lo soportaba. Se apagó el sonido de la grabación y la instructora nos indicó que nos acostáramos y nos relajáramos. A mí alrededor, escuchaba respirar y llorar. Luego, nos sentamos, siempre manteniendo los ojos cerrados. Fue una sensación extraña. Por un lado agradable y por otro, rara, diferente. Duró alrededor de una hora. Pasé por la angustia, emoción, miedo y extrañes.
Alexander, un compañero con el que no había cruzado demasiadas palabras me dijo que le irradiaba paz y tranquilidad. Me hizo sentir muy bien. Me pareció un gesto muy agradable, sobretodo en ese contexto. Sin conocernos demasiado, todos teníamos como un aprecio por el otro. Siempre estábamos atentos de que el otro estuviera bien y se sintiera cómodo. Todos éramos amables. Se empezaba a notar un vínculo entre nosotros. Ya no éramos completos desconocidos.
Tarea: ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Dónde estoy?
Nos despedimos. Cuando salí seguía con bastante energía. De hecho con más energía aún de la que tenía cuando había llegado. A la tarde me agarró el bajón. Estaba cansada pero no tenía más el dolor de cabeza de los primeros días.
28 de Julio de 2011 – Cuarto día
Nos relajamos, tomamos aire e hicimos ejercicios con la cabeza. Giramos en un sentido formando círculos y luego en el otro sentido. Lo mismo hicimos con los brazos apoyando las manos en los hombros. Giramos formando círculos hacia delante y luego hacia atrás.
Debatimos sobre las preguntas con un compañero. Me tocó con Teresita nuevamente. Me dijo que en cuanto a quién era, era Teresita. ¿Qué era? tierra, agua, luz, sol, calor, mujer, madre, ama de casa, viuda. ¿Dónde estaba? Ahí, en el presente.
Debemos estar en el presente. Ni en el pasado, ni en el futuro. El pasado ya pasó. Las expectativas son barreras que nos bloquean y nos condicionan, por eso no debemos estar en el futuro. Debemos vivir al 100% el presente.
Nos relajamos, corrimos, bailamos. Luego nos agrupamos de a tres. La consigna era contar en ocho minutos nuestra historia de vida. Me tocó con Laura y Nicolás. Sus historias, como la mía, eran bastante fuertes. No pudimos contener el llanto. Fue un momento bastante angustioso para los tres pero muy liberador. “Es como desnudarse frente a un extraño” dijo Nicolás y sus palabras me resultaron exactas.
Formamos dos filas enfrentadas. Miramos al compañero de enfrente a los ojos, fijamente. Miré a Alexander, luego a Nicolás y por ultimo a Susana. En ese momento me di cuenta de que cuando miramos a quienes nos rodean, nunca los miramos a los ojos fijamente, sino que miramos un rostro. Para mí fue genial, cada uno me transmitía algo diferente. Fue muy profundo. Alex me transmitía bondad y tranquilidad. Nicolás con sus ojos claros como los de Alex y pelo canoso me transmitía tristeza y desesperación. Susana fue con la que sentí menos conexión, sin embargo me transmitió mucha alegría.
Nos pusimos de a dos y la consigna era que uno debía aplaudir y el otro no podía permitirle que lo hiciera. Fue muy gracioso. Pato aplaudía con dos dedos y yo estaba enroscada a su alrededor tratando de impedirlo.
Respiramos con las técnicas del día anterior. Esta vez no sentí tanto fuego pero sí un hormigueo en mi cuerpo. Para cuando terminamos ya era la hora por lo que nos despedimos hasta el día siguiente.
Tarea: pensar ¿Cuándo llegué a este planeta? ¿Qué pienso hacer durante mi estadía? ¿Hasta cuándo me pienso quedar?
29 de Julio de 2011 – Quinto día
Estaba un poco cansada pero estaba durmiendo muy profundo los últimos días por lo que había podido descansar bastante. Sentía un poco de nostalgia al pensar que ya se terminaba, quedaba este día y uno más.
Nos relajamos haciendo ejercicios con la cabeza y con los brazos. Me junté con Andrea y me comentó respecto a las preguntas de tarea que ella había llegado a este planeta hacía muchos años atrás. Estaba convencida de que había vivido en las civilizaciones egipcias. Me dijo que cree que esta es su última vida en el planeta Tierra y que piensa disfrutar el hoy mientras viva esta vida. Esta segura de que llegado el momento, dejaría este cuerpo y su nueva vida sería en Venus. Lo decía en serio, nada era en chiste.
Respiramos. Ya no se sentía tan desagradable.
Nunca TRATAR. Siempre HACER TODO LO POSIBLE.
Ejercicio de a dos: definirnos a partir de palabras que se nos vinieran a la cabeza.
Me tocó con Marta. Ella me dijo que era Marta, flor, mujer, madre, hermana, agradable, buena, graciosa, simpática, cariñosa, amable, luz, entre otras cosas.
Ya quedaban menos días, todos estábamos alegres, contentos. Ya hablábamos todos con todos y había un muy buen clima. Intimo, familiar. Nos reíamos y la pasábamos bien.
Tarea: Pensar las siguientes preguntas: ¿Qué hice que me produjo mucha felicidad? ¿Qué hago para elevar los valores humanos en los demás?
Traer un regalo unisex y hacer dos cartas: una para mí y otra para una persona a quien le recomendaría el curso. Lleva algo dulce para merendar al día siguiente.
30 de Julio de 2011 – Sexto día
Relajamos el cuerpo y respiramos.
Hablamos sobre todo lo que vimos durante el proceso. Dolores nos agradeció por estar allí y me emocioné. Ella no sabe como terminó en donde esta hoy, pero sabe que esta haciendo lo que le gusta. Le encanta lo que hace y eso no es algo que pueda decir cualquiera.
Nos pidió que dijéramos en una palabra que nos produjo el curso. Tomo de todos: armonía, tranquilidad, conexión con uno mismo y con los demás, paz, alegría, emoción, angustia, tristeza, miedo, relajación, felicidad.
Nos pusimos de a tres y pensamos sobre lo que preguntas. Me tocó con Juan y Alex. Ninguno de los dos pensó en un momento en particular que le haya dado felicidad sino en aquellos momentos en que hacen los que quieren y lo que les gusta y los llena de alegría. En el caso de Juan, el estar con su familia y en el de Alex como músico, tocar. En cuanto a los valores, Juan es jefe y trata de inculcar valores desde ahí, desde el lugar que le toca esperando que el día de mañana aquellos que les toque estar en su lugar, puedan transmitirlos nuevamente. En el caso de Alex, deja todos los días frases en facebook llamando a la reflexión y transmitiendo valores.
Bailamos, nos reímos. José un hombre muy gracioso que aparentaba ser más joven de lo que sus cabellos blancos reflejaban, decía que las mujeres estábamos más lindas luego de estos seis días.
Nuevamente nos pusimos en filas enfrentadas y nos miramos a los ojos fijamente. Vi el rostro de José, miré fijamente a sus ojos y no pude evitar sonreír. Tenía un espíritu tan jovial.
Nos pusimos en círculo y dejamos todos los regalos en el centro; luego cada uno eligió uno a la cuenta de tres. El que tenía cada uno en su mano debía pasárselo al de la derecha. Era momento de abrir el regalo, ya le correspondía a cada uno. Miré el obsequio que tenía en mis manos. Era un rectángulo envuelto en papel de regalo. El envoltorio era muy chistoso porque tenía pegados chocolates. Lo abrí. “Los siete pasos hacia el amor” del Dalai Lama. Qué oportuno. Miré los regalos de los demás y había algunos también muy originales y significativos. Relojes de arena, plantas, chocolates y más libros.
Armamos un picnic y merendamos. Fue un momento muy agradable. Ya era la hora de despedirnos por lo que saludé a todos y salí con María, mi angelito. Me dijo unas palabras y nos despedimos. Caminé a casa en armonía, era el fin del comienzo.