Buenos Aires, 31 de Mayo de 2011
Estimado amigo:
Este viaje se convirtió en un terrible desastre. La gira con la banda por Latinoamérica venía muy bien y conocimos lugares únicos e increíbles que ni te imaginás. La gente nos recibió de maravillas y fueron tan amables con nosotros.
La pesadilla comenzó hace unos días, cuando llegamos con los muchachos a Buenos Aires. Como siempre me decías y yo no te escuchaba, todo sucedió por culpa del alcohol. Temo por mí, amigo, creo que estoy en graves problemas. Juro que intenté no tomar o por lo menos, tomar en menor medida, como te prometí, pero hay algo en mí que me incentiva siempre a tomar más y más y nunca estoy satisfecha. Vos sabés cuánto me gusta el whiscky pero esa noche, la primera en Buenos Aires, luego de tocar en un centro cultural alternativo, me pasé de la raya y cometí un terrible delito del cual me arrepiento profundamente. Nadie sabe sobre esto y no puede salir a la luz por eso tengo que regresar urgente a Francia antes de ser descubierta. Solo quiero huir aún sabiendo que eso no solucionaría las cosas. Los recuerdos me atormentan y me siento abatida, además de cobarde.
Te escribo esta carta, mi querido amigo, por si algo no sale bien y no nos volvemos a ver. Vos tenés que saber que no tuve intenciones de hacer lo que hice. Estaba fuera de mí y no era conciente de mis actos. Haría cualquier cosa por volver el tiempo atrás. Antes, todo era hermoso: los lugares la gente y las culturas nuevas y diferentes. Cada minuto que pasaba, parecía transcurrir dentro de un sueño. Ahora, ese sueño se convirtió en una pesadilla y lo único que quiero es despertar.
Te extraña y te quiere mucho,
Amanda.