domingo, 24 de abril de 2011

Texto de evocación

Todas las etapas de la vida son importantes y significativas por diferentes motivos, pero claramente la infancia es la más importante de todas y por lo general, la más linda.
Podemos olvidar algo que hicimos hace un mes, pero nunca olvidaríamos nuestra infancia. No quedarían dudas de esto si hiciéramos la prueba y se lo preguntáramos a nuestros abuelos. En lo personal, recuerdo a mi familia, mis amigos, mis juguetes. Me encantaba escribir poemas, rimas, canciones y por sobre todas las cosas, leer.
Recuerdo un libro llamado “Historia de un amor exagerado” que leí cuando tenía nueve años. Èste cuenta la historia de dos niños de entre doce y trece años, Santiago y Teresita que a pesar de su corta edad – recién estaban a punto de alcanzar la adolescencia - se enamoran perdidamente como adultos. Santiago vivía en el barrio de Florida y estaba terminando la primaria cuando ingresó a la escuela una nueva compañera, Teresita, la coreana. A partir de ese momento, no pudieron despegarse ni un segundo hasta que un día, la niña tuvo que mudarse con su familia. A pesar de las distancias, su historia de amor continuó: Santiago y Teresita se enviaban cartas con regalos todos los días y sus sentimientos seguían intactos.
La autora Graciela Montes, mezclaba lo romántico, con lo trágico sin olvidar darle un toque cómico y divertido a la historia. Logró así cautivarme: me encantaban los personajes, reía o lloraba de acuerdo a lo que ocurría. Santiago era exagerado en todo: una vez le regaló un ramo gigante de flores a Teresita, lloró un río cuando se tuvieron que separar y para el final de la historia, se metió adentro de una carta gigante para reencontrarse con su enamorada. Todas estas muestras de cariño me llegaban al corazón. Además me encantaba y me llamaba la atención el hecho de que se tratara de una historia de amor entre dos chicos que habían nacido en países diferentes, él era argentino y ella era coreana. Y este hecho no es menor, ya que la autora incluyó, así, la noción de la diversidad cultural, promoviendo siempre la integridad social. 
Por esas casualidades o por qué no, causalidades, a falta de uno, tengo dos ya que, un tiempo después, para un cumpleaños me regalaron el mismo libro, sin saber que ya lo había leído y que, de hecho, me había encantado. 

Presentación

Soy Camila y tengo veinte años. Este es mi segundo año de cursada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social de la UBA y además de estudiar, trabajo como administrativa. Debo decir que me resulta difícil decir en pocas palabras por qué elegí esta carrera. En principio opté por la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil sin pensar en otras posibilidades. Cuando empecé a cursar el correspondiente CBC noté que en realidad yo no quería ser diseñadora. Fue en ese momento que investigué sobre otras carreras que daba la UBA, fijándome cuales eran los objetivos de cada una, las materias a cursar, etc. y las que más me llamaron la atención e interesaron fueron la de Psicología y la de Comunicación Social. También busqué en otras universidades y me interesó mucho la carrera de Producción de Modas que daba la UP que sería, en otras palabras, comunicar la moda. Ahí me di cuenta que no estaba tan perdida, que todas las carreras que me interesaban estaban de alguna manera conectadas y decidí cursar la carrera de Ciencias de la Comunicación Social ya que me pareció que era la más abarcativa. En un futuro elegiría la Orientación en Opinión Publica y Publicidad y me gustaría ampliar mis conocimientos en psicología y en lo que respecta al mundo de la moda.