El Club Cultural Matienzo, ubicado en el barrio de Belgrano, es un espacio en donde se desarrollan gran cantidad de actividades como talleres, cursos, espectáculos de música, cine y radio. Cuenta con una planta baja, a la que se accede entrando por la gran puerta negra y atravesando luego un telón del mismo color. Allí podemos encontrar una barra, mesas, un sillón y un escenario. Subiendo las escaleras, nos encontramos con el baño, que por cierto es mixto (para hombres y mujeres), dos habitaciones con un sillones, sillas, mesas y un balcón que da a la calle Matienzo. Si continuamos subiendo, llegamos a la terraza, donde, en un cuartito cerrado, se lleva adelante una radio.
La planta baja, oscura, estaba iluminada tan solo por una luz ultravioleta que alumbraba el sector de las mesas cercanas al escenario. Algo de luz llegaba también de la cocina ubicada detrás de la barra. Se podía observar cintas de papel blanco pegadas a las paredes, dibujando formas abstractas, rectas y estructuradas que brillaban por el efecto de la luz ultravioleta. En la parte donde se encontraba el escenario, se podían observar dibujos de triángulos, cruces y corazones. Además se observaba en uno de los laterales, la silueta de una mujer. También se encontraba en este sector, un cuadro que debido a la baja luminosidad del salón, era difícil de observar con detenimiento pero a simple vista un conejo como si fuera un humano, con piernas y brazos, llamaba poderosamente la atención por su apariencia siniestra.
El primer piso, a diferencia de la planta baja, se encontraba más iluminado y las paredes eran completamente blancas. Se podían observar distribuidas por las habitaciones, sillas y mesas y un confortable sillón negro en una de ellas. En esa misma habitación había un balcón, el cual, en esta ocasión, permanecía cerrado. Los pisos eran de madera y los techos relativamente altos. Dentro del baño había tres compartimientos y las puertas, pintadas de color rojo, estaban fuera de su lugar. Era para uso tanto de mujeres como para hombres.
Subiendo las empinadas escaleras llegamos a la terraza, la cual estaba poco iluminada. Se podían reconocer grafittis y dibujos pintados sobre las paredes. Allí estaba el pequeño cuarto en donde unos chicos desarrollaban su programa de radio. Unas bolas espejadas colgaban de un techito, dándole a la terraza, la apariencia de una pista de baile.
Cuando llegamos al Club, pasadas las seis de la tarde de un día domingo, todavía no había abierto sus puertas, por lo que tuvimos que esperar en la calle. Luego de un rato regresamos y en ese momento pudimos entrar. Emprendimos la recorrida para conocer el lugar. Eran las ocho de la noche, aproximadamente, de un día domingo y estábamos en la planta baja escuchando la placentera música que inundaba el ambiente, cuando un hombre acompañado de una mujer, subió al escenario y comenzó a hacer su prueba de sonido. Luego ambos se retiraron y otro sujeto subió al escenario con las mismas intenciones, hacer su prueba de sonido. Se trataba de Osvaldo Ciccioli y Claudio H., dos argentinos residentes en Madrid que esa noche darían un show musical. El primero era un cantante popular mendocino y el segundo proponía una fusión de reggae, funk, jazz y música latina.
En lo personal, al ingresar me llamó la atención, en la planta baja, el efecto que la luz ultravioleta producía sobre las tiras de papel pegadas a la pared. Ante la oscuridad casi plena de este sector de la casa antigua, el brillo de las formas abstractas generaba un efecto interesante. Además me creó gran intriga el cuadro del conejo ya que no pude apreciar todos los detalles: ¿Qué hacía el conejo? ¿Por qué tenía guantes? ¿Quién pintó esta obra de arte? ¿Qué aparecía en el cuadro, además del conejo? Luego me llamó poderosamente la atención, el cambio brusco de luminosidad entre la planta baja y el primer piso. Se generaban dos ambientes completamente diferentes entre sí, estando en el mismo lugar. El baño “unisex” también me llamo la atención y el hecho de que no estuvieran las puertas en su lugar me creo el interrogante de ¿Entran hombres y mujeres y no se cierran las puertas? El baño, que implica un lugar de intimidad, acá parecía ser todo lo contrario. En cuanto a la amplia y oscura terraza, me dio curiosidad lo que sucedía dentro del cuartito de la radio. Me fui intrigada también respecto a los dibujos en las paredes que tampoco pude apreciar con claridad. El lugar en sí, me encantó. Tiene las características de una casa antigua porque de hecho lo es. Ofrece gran cantidad de espacios, todos relativamente amplios, diferentes unos a otros lo cual está bueno. No sabía bien con qué nos íbamos a encontrar en esta primera visita. Creí, y mis compañeros tambien, que encontraría más actividades desarrollándose al mismo tiempo: bandas, exposiciones y cine, por ejemplo, pero entendí que se llevan a cabo diferentes actividades cada día y que está abierto todos los días. Llegué también a la conclusión con mis compañeros, que las actividades por lo general se dan a la noche, mientras que nosotros pensábamos que a la tarde, a partir de las seis cuando abre el lugar, ya estarían en funcionamiento otras actividades. Además fuimos los primeros en llegar y durante el tiempo que estuvimos allí, ingresó al lugar un grupo reducido de personas. De todas maneras, fue una experiencia agradable y esperamos que en nuestra próxima visita podamos explorar con mayor detenimiento este Club Cultural Matienzo y participar en sus actividades.
Hola Camila,
ResponderEliminarQué bueno que te haya gustado el CCM!
En cuanto a tu crónica, noto que se pueden distinguir dos partes/estilos al interior: una al principio, más descriptiva, a modo de introducción; y otra centralmente narrativa en la que además dejás entrever tus opiniones e impresiones. Como el eje de la crónica apunta a la experiencia de la visita y a combinar el registro objetivo con las impresiones subjetivas, pienso que la segunda parte se acerca más al tono buscado. Quizás podrías revisar la introducción e integrarla a la narración que aparece luego (al fin y al cabo, fue recorrienco el CCM como conociste el edificio).
Hasta mañana, saludos,
Emilia
Hola!!!
ResponderEliminarMe toca a mi seguirte asi que vas a ver un par de comentarios mios. El texto logra describir detalladamente el lugar, es más, es como si yo hubiera estado ahí y todo!!! Me quedo la curiosidad de como te sentis vos ahí, más de tus sentimientos, porque por lo que contas
suena que el lugar es genial y seguramente despertó más en vos de lo que aparece en el texto.
Respecto a la edición la parte en la que describís que hay sillas y sillones hay un artículo indefinido que queda incoherente. Se ve claramente que te sorprendió mucho la particularidad del baño mixto! Me parece muy interesante que cuantes como te sentiste con eso pero en la parte de la descripción no sentí que había necesidad de contarlo dos veces, al igual que contaste que fue el día domingo que visitaron el lugar. Despues,en la parte que hablas de la prueba de sonido, se repite muy cerquita la palabra escenario, quizas la segunda vez se pueda omitir.
Espero serte útil!!!
Regina.