domingo, 22 de mayo de 2011

Historia del Club Cultural Matienzo - Primera versión

Sería interesante narrarles cómo fue creciendo este espacio cultural alternativo llamado Club Cultural Matienzo. Tiene sus orígenes en el año 2008, tres años atrás, al inaugurarse en una casa antigua ubicada en el barrio de Belgrano o por que no, de Palermo o Colegiales. Hoy en día todo vale. Para ser más precisa, ya que con el barrio no puedo serlo, la dirección es Matienzo 2424.
Desde aquel momento hasta el día de hoy, el Club se fue desarrollando cada vez más allí, en esta casona de tres pisos, construída en el año 1922. Comenzó como un proyecto de un grupo de amigos que lograron llevarlo a cabo y al que se fue incorporando luego, mayor cantidad de personas. Hoy, se comprometen con el proyecto tanto personas contratadas como voluntarios que se acercan al Club interesados por la propuesta, formando así un equipo de trabajo de más de veinte personas.
Se brinda un espacio de gestación de ideas y proyectos a través de los cuales los artistas y aquellos interesados, puedan transformarse en gestores y productores de sus propios eventos. Gracias a esta posibilidad de concebirse como un espacio de creación y producción artística y de difusión de artistas, el Club fue incorporando mayor cantidad de actividades hasta el punto de que hoy ofrece eventos, ferias, exposiciones, ciclos y festivales de música, cine y teatro. También se desarrollan actividades de formación: cursos y talleres y una radio llamada Radio Colmena, a través de la cual se llevan a cabo programas diarios como “Plácido Domingo”,  “Juanita Juanita”, entre otras.
Si hay algo que no cambió en Matienzo en todo este tiempo, fue su característica hogareña: desde un principio cuando surgió entre un grupo reducido de personas pero estrechamente relacionadas entre sí, unidos por la amistad, hasta hoy, convertido ya en algo mucho más grande, que involucra mayor cantidad de personas que se van incorporando al proyecto y que aún sigue creciendo. Como ellos dicen, no reciben consumidores, sino huéspedes. La idea fue, desde siempre, crear un espacio en el que las actividades se desarrollaran en un contexto distendido, cómodo y acogedor. Y esto se ha logrado: uno percibe una sensación de comodidad al encontrarse rodeado de gente con buena vibra y envuelto en una música placentera que inunda el espacio. Durante el rato que uno pasa allí, se siente realmente como en casa.

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